militantes comprometidos

viernes, 23 de diciembre de 2011

Pérez Esquivel fustigó la Ley antiterrorista

Pérez Esquivel fustigó la Ley antiterrorista
Por Fuente: El Mensajero Diario - Monday, Dec. 19, 2011 at 2:16 PM
Según el Premio Nobel de la Paz es “anti- democrática y tiene que ver con las imposiciones de los EE.UU. y el GAFI”. También consideró que “el proyecto de ley adolece de claridad y puede ser usado para impedir los reclamos sociales”.
Pérez Esquivel fusti...
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El premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel expresó a través de un comunicado que “el gobierno apura la sanción de leyes después de volver a asumir un nuevo mandato”.

“La urgencia con que aprobó la ley anti-terrorista y anti- democrática tiene que ver con las imposiciones de los EE.UU. y el GAFI para asegurar sus inversiones financieras y el control de los movimientos sociales, indígenas, campesinos, trabajadores y estudiantiles”, sostuvo.

También consideró que “el proyecto de ley adolece de claridad y puede ser usado para impedir los reclamos sociales. Me parece semejante a las leyes de impunidad durante el gobierno de Alfonsín, de ‘punto final y obediencia debida’ que votaron los legisladores sin pestañear”.

Asimismo el Pérez Esquivel aseguró: “Hoy volvemos a los mismos vicios y con un gobierno con mayoría absoluta parlamentaria que van a votar con ‘obediencia ciega’”.

“En el proyecto de ley no se dice una palabra sobre el ‘terrorismo económico’”, expresó y añadió que “no clarifica quien o quienes son terroristas, cuales son los parámetros para determinar los que atentan contra la seguridad del pueblo”.

A su vez estimó que “si se aprueba la ley, pueden ser acusados los indígenas que luchan por su derecho a sus territorios. Los obreros cuando reclamen sus derechos laborales, es decir es una ley que viola los derechos humanos de la persona y los pueblos”.

En este sentido se preguntó: “¿por qué tanto apuro sin consultar a las organizaciones sociales y a juristas para evaluar la conveniencia de esta ley más anti-terrorista? Se han sancionado tres leyes antiterroristas, ¿hasta cuándo?”.

El defensor de los DDHH manifestó en este sentido que “el país vivió actos terroristas de diversos tipos, terrorismo de Estado, las dictaduras militares; los graves ataques terroristas a la AMIA y a la Embajada de Israel, el terrorismo económico del 2001 y 2002, que postraron y saquearon el país con total impunidad”.

“Creemos que, más que aprobar leyes antidemocráticas, es necesario aplicar las leyes vigentes, fortalecer la seguridad de la población y capacitar adecuadamente a las fuerzas de seguridad y su formación, como disponer del equipamiento necesario”, recomendó y concluyó: “En síntesis, generar medidas preventivas y no aplicar medidas represivas”.

Para él “hay una tendencia cada vez mayor, incluso en países como EEUU y Europa de ir restringiendo los derechos civiles y aplicando el control social y punitivo”.

Finalmente alertó que “los mecanismos impuestos son el miedo; en nombre de la seguridad se restringe la seguridad ciudadana. Es necesario estar alerta frente al avasallamiento de la libertad de los pueblos y que no nos arrastren a los totalitarismos”.

viernes, 16 de diciembre de 2011

LAS CONTRADICCIONES INCONDUCENTES


Como resultado de posiciones contrapuestas, entre el gobierno y la CGT, pareciera que se abrió un registro de lealtades incondicionales, donde los militantes están obligados a registrarse. Desde ya, que el registro en un lado, califica a los otros como traidores.
Tampoco existe demasiada claridad en las posturas que se fueron asumiendo públicamente, como para interpretar de manera inequívoca las diferencias; lo cierto es que los medios masivos de comunicación ya instalaron el término confrontación y en las redes sociales se libran cruzadas de lealtad y descalificación.
El discurso que orientó hoy la CGT, tiene una chatura insalvable, la que se puede resumir en: “nos vamos del PJ porque nos ningunearon en las listas; queremos la plata de las obras sociales y nos cagamos en todas las evidencias de maniobras fraudulentas con los medicamentos; y el poder adquisitivo de los trabajadores estamos dispuestos a negociarlo con el maquillaje del salario por hijo y la quita del impuesto a las ganancias”. La cuestión del changuito y la góndola, como el derecho constitucional a participar en las ganancias y la dirección de las empresas, quedó en el 50% negociable.
Tal vez, le garantice al titular de la CGT la reelección en Julio, y neutralice las acciones de quienes desean el sindicalismo gerencial del menemismo en la central obrera; pero esta aspiración, está muy lejos del debate sobre el pleno empleo, el trabajo registrado, la matriz distributiva, y los grados de libertad que garantizan el acceso a la vivienda, salud, educación, y protección, para quienes no pueden valerse por sus propios medios.
Tampoco es tranquilizadora, la postura del gobierno al sostener, que un derecho constitucional de los trabajadores, no se puede legislar, sino que se resuelve por las leyes del mercado; y decirlo en el ámbito de la UIA, es para felicidad de los presentes. No aporta mucho, las referencias elípticas a episodios extorsivos de los dirigentes sindicales, da escalofríos la cercanía de este discurso, con el de los monopolios, cuando el titular de la CGT, bloquea una fábrica, porque no quieren encuadrar gremialmente a los trabajadores. A todo esto, debemos añadir un proyecto de ley antiterrorista, hecho a la medida de EEUU y los GE, donde cualquier conflicto social y sectorial, puede ser interpretado por un juez, como una acción terrorista.
A la luz de los intereses populares, esta confrontación, los gestos y pronunciamientos, tiene como únicos beneficiarios a los sectores dominantes, que apropian la riqueza del trabajo de manera desmedida y obscena; el mandato de las urnas es construir un orden social de justicia e igualdad; si nuestra agenda política carece de las transformaciones que se requieren para ello, si los militantes no tienen como mandato construir poder popular, para luego, sustentar esas transformaciones con decisiones de gobierno, y si las demandas populares no tienen referencia política donde se canalicen y se vinculen al estado; lo mas probable es que todos terminen involucrados en la cruzada de lealtades y descalificaciones, dejándole al mercado y quienes lo controlan, la tarea de producir el orden social.
Para responder a los intereses populares, es insalvable cuestionar los intereses del poder económico, la ausencia de esta premisa, en esta confrontación; es la imagen de felicidad que nos devuelve hoy la UIA, reunida de apuro, en la casa de Mendiguren.
La memoria, no se puede reducir a la acción criminal de quienes materializaron un genocidio, sino a quienes tomaron la decisión política de hacerlo, son los mismos que se beneficiaron con la estatización de la deuda externa privada, los que participaron del festival de bonos de Alfonsín, la patria contratista y desembocaron en la hiperinflación del 89; los que se repartieron con la banca externa el patrimonio de los argentinos en la época de Menem, y los que destruyeron y fugaron la riqueza de los argentinos en el 2000, los mismos a los cuales, tuvimos que pagarle la pesificación asimétrica, o les permitimos que incrementen los precios y acumulen utilidades impúdicas. El enemigo acá, es el poder económico concentrado y asociado al imperialismo, toda confrontación que no tenga presente esta premisa, es una discusión banal para nuestro pueblo.
Sería lamentable que bajo el argumento de la crisis del capitalismo, se sostenga que no se puede afectar sus intereses, esto si es contradictorio, porque uno de los pocos lugares en el mundo donde pueden sostener la tasa de ganancia es en América Latina; lo que no puede suceder, es que la tasa de ganancia del poder económico, sea la que diseñe, la economía que necesitamos los argentinos, para alcanzar una patria libre, justa y soberana.
Considero de una ingenuidad absoluta, pensar que el poder económico, no esta elaborando un diseño para poner a este gobierno de rodillas, al gobierno se lo fortalece con consenso popular y organización, y esto solamente se logra cuando hay objetivos políticos en alta sintonía con los intereses populares, no hay que interpelar al gobierno desde la representación de los trabajadores, hay que interpelar al poder económico, y no recuerdo ningun escenario de disputa de poder real, en el que el gobierno haya tomado decisiones contrarias al interés de la mayoría.
Tampoco se construye poder popular, enumerando solamente lo que hicimos, es hora de responder al mandato de las urnas, diciendo como hacemos lo que aún nos falta, en estos ejes se puede apreciar, quien está con el pueblo y el gobierno, la legitimidad de la representación de los trabajadores, y quien defiende los intereses del poder económico.
 
MLCM
El gallego

miércoles, 14 de diciembre de 2011

MOVIMIENTO DE LIBERACION “CARLOS MUGICA” MARCHA DEL PUEBLO AL OBELISCO “De la resistencia al neoliberalismo a la victoria”

Asunto: comunicado



MOVIMIENTO DE LIBERACION “CARLOS MUGICA”

MARCHA DEL PUEBLO AL OBELISCO
“De la resistencia al neoliberalismo a la victoria”
Convocamos a marchar junto a distintas organizaciones Populares hasta el obelisco concentramos en Avenida de Mayo y Cerrito desde las 16:30.


El 20 de diciembre se cumplen 10 años de aquel momento histórico en que el pueblo tomo la firme decisión de poner fin a tanta opresión y chantaje de la clase dominante, fue la derrota más cara que pagaran los poderosos de la Argentina en muchos años.

Ya en los años más duros del neoliberalismo el pueblo se fue organizando y de a poco se apropió de las calles y rutas del país, desde aquel movimiento piquetero en Cutral Có del ’96 hasta la toma de la plaza de mayo en 2001 como símbolo más fuerte del cansancio de un pueblo que dijo ¡basta!, se fue gestando esta victoria popular, que hoy no tiene como protagonistas.

Estamos convencidos que fue Néstor Kirchner quien desde aquel 25 de mayo de 2003 interpreto claramente las verdaderas necesidades del pueblo argentino, y fue, en un proceso de permanente disputa con el poder, marcando el rumbo de una nueva Argentina con inclusión y trabajo, poniendo como eje central de este proyecto nacional al pueblo.

Hoy en el proceso de consolidación de un proyecto nacional y popular, ese mismo pueblo interpretando el presente y siendo conscientes de que la disputa dentro y fuera del gobierno continua por la profundización de este proyecto, pretende incidir en la agenda de los grandes temas que todavía faltan resolver en la Argentina, dejando claramente establecido, que no habrá ni un paso atrás de esta maravillosa victoria conseguida con sangre y fuego por nuestro pueblo, no serán en vano las vidas de muchos compañeros en aquella resistencia al modelo de exclusión de la clase trabajadora.

Por ello la consigna “De la resistencia al neoliberalismo a la victoria”, nos convoca a marchar en honor a los compañeros que no están, a los que todavía estamos y tenemos claro lo que falta por delante, pero fundamentalmente para seguir profundizando en un proceso de inclusión verdadera de la clase trabajadora y con nuestro pueblo como protagonista y beneficiario principal de un proyecto nacional, popular, revolucionario y de liberación en nuestra patria.

jueves, 8 de diciembre de 2011

A los oligarcas



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HAY LEYES QUE ATERRORIZAN: leer y difundir



En el mes de octubre se giró un proyecto de ley del Poder Ejecutivo Nacional al parlamento, para modificar el código penal, sobre “prevención, investigación y sanción de actividades delictivas con finalidad terrorista”.  Es conveniente realizar una lectura política sobre este hecho, atento a la configuración de un nuevo orden mundial y regional.
Desde hace tiempo los hechos terroristas se revisten de tecnicismos jurídicos; es así, como en los atentados a la AMIA y la Embajada de Israel, se relata lo obvio, pero no las razones últimas de porque el atentado se llevó acabo en nuestro país, siendo  ineludible la hipótesis del alineamiento del Estado Argentino, a las aventuras corsarias e imperialistas de EEUU e Israel.
De manera argumentativa se coloca en los considerandos de la modificación al código Penal, los dos atentados que sufrimos en nuestro país, y que ello requiere sintonizar nuestro orden punitivo a los tratados internacionales en la materia. Estos tratados precisamente son diseñados por los señores de la guerra, por estados que permanentemente no respetan la soberanía de los pueblos, y de manera constante desestabilizan gobiernos y generan verdaderas masacres.
Ningún articulado de los convenios internacionales a los que suscribimos prevé la configuración del delito para situaciones como el caso IRAN – CONTRAS; las operaciones de la CIA en la Chile de Allende, en Bolivia, Ecuador, el trafico de armas, o el lavado de dinero proveniente del tráfico de drogas.
Los paraísos fiscales que están bajo la bandera británica o de EEUU, pueden operar libremente, en tanto son altamente cuestionados por el GAFI, aquellos que emergen como competencia. Es conocido por todos, las declaraciones de un alto funcionario del PJ Morgan, de nacionalidad argentina, sobre el rol de esta entidad en la fuga de capitales de nuestra patria. En otro orden de cosas, Israel puede contar con un arsenal nuclear pero ningún país árabe puede manejar o construir una central atómica con tecnología propia; para el caso, los ataques preventivos pueden realizarse, pero los pueblos no deben defenderse.
El hecho más significativo de ataques terroristas, son las torres gemelas, lo paradójico es que un documentalista del FBI, tiene evidencia contundente, de que los aviones no derribaron las torres, actualmente se encuentra exilado en nuestro país, porque su vida corría peligro en EEUU.
Por otra parte si bien este anteproyecto fue remitido al Congreso con anterioridad a la conformación de la CELAC, creo que las aspiraciones de la integración Sudamericana y el Caribe, están bastante alejadas de la OEA, por lo que se debiera derogar la ley 26023, que ratifica lo aprobado en la “CONVENCION INTERAMERICANA CONTRA EL TERRORISMO”; ya que le brinda competencia a este organismo, que desde su gestación hasta el presente, ha sido una secretaría del gobierno de los EEUU. Por el contrario, la seguridad de nuestra América frente a ataques terroristas, debiera tipificar las constantes intromisiones de los países desarrollados, desde ONG’S hasta los agentes que operan libremente.
Todo peronista que se precie, debe saber que la aplicación de estos tratados, (tan exaltados en los considerandos del anteproyecto de ley),  califican como terroristas a los compañeros que protagonizaron la fuga de Trelew, negándole asilo político en la mayoría de los países.
Todos estamos en conocimiento, de las argumentaciones ideológicas de EEUU, para mantener su rol de gendarme en el mundo; el terrorismo internacional, el eje del mal, o la más elaborada teoría del "Choque de las Civilizaciones" de Huntington. Desde esa matriz presionan a todos los estados, para que adecuen sus normativas a estas cuestiones, al hacerlo, se le reconoce el derecho a intervenciones bélicas, para defender el interés de las corporaciones internacionales. Sandino, el Che, y tantos otros, estarían bajo la categoría de terroristas internacionales, exhibirlos en el salón de los patriotas americanos, lo torna algo confuso, a luz de estas normas.  
La otra cuestión no menor, es la redacción propuesta para la modificación al código, la cual no sólo esta en sintonía con las demandas de EEUU, sino que su vaguedad, permite al poder judicial una inconmensurable amplitud de criterio, para configurar e imputar acciones terroristas, argumentando que un hecho delictivo aterroriza a la población, o que la finalidad es obligar a la autoridades nacionales a realizar o abstenerse, de una acto; tiene la facultad de imputar actos terroristas; la salvedad que establece el artículo “siempre y cuando no se trate del ejercicio de un derecho constitucional”, tiene la misma vaguedad interpretativa, y alta probabilidad que niegue la concurrencia del ejercicio de derechos constitucionales, con las condiciones que le permiten la imputabilidad.
Los compañeros legisladores debieran al menos, salvar estas cuestiones, reformulando el artículo. Si la modificación propuesta, es para ajustarse a los tratados internacionales, (la voluntad de EEUU), -el artículo 41 quinquies- debiera expresar taxativamente, que los delitos quedaran configurados en las situaciones que prevén los tratados internacionales; y eliminar la mención, de que cualquier hecho delictivo puede ser configurado como terrorista. De lo contrario, no cabe duda alguna, que un dirigente sindical, puede convertirse en terrorista, por el simple delito de obstruir el acceso a una fábrica, toda vez que un juez interprete, que desea imponer por la fuerza sus ideas,  donde la obstrucción a la fábrica, no se corresponde con el ejercicio del derecho constitucional.
Los peronistas invariablemente seremos antiimperialistas, y consideramos que la verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere; no hay duda alguna que muchos jueces pueden interpretar, que la expresión legítima de los intereses populares y sus escenarios de disputa, con las minorías oligárquicas, sean imposiciones a las autoridades nacionales; y como tales, actos terroristas.
De cualquier forma siempre es bueno recordar la frase Perón; “la violencia en manos del pueblo, es justicia”, y la violencia de arriba, secuencialmente tiene como respuesta, la violencia de abajo.
MOVIMIENTO DE LIBERACION CARLOS MUGICA
 

miércoles, 23 de noviembre de 2011

El CONCEPTO DE INCLUSION Y LA TEORÍA DEL DERRAME


de Gallego Fernández, el miércoles, 23 de noviembre de 2011, 2:05
Desde hace bastante tiempo que la palabra inclusión me hace ruido, es como si alguien estuviese afuera por designio del destino, y otro que es el actor político graciosamente lo incluye. El término es parte de un cambio en el modelo de acumulación del capitalismo, comenzó a utilizarse, porque precisamente en las estrategias globales de acumulación, queda perimido el espacio de mercado interno y los modelos autocentrados en una formación nacional, para acumular capital. Las multinacionales no necesitan de ciudadanos que sean consumidores; sino de consumidores a escala global.
Me parece más apropiado hablar de integración, del hombre consciente realizando la historia y produciendo sus medios materiales de vida, desde un proyecto político que lo contempla como igual. El concepto de inclusión, también nos remite, al lugar que nos brindan quienes hegemonizan las relaciones de poder y las expresan hacia adentro del estado, si son las minorías es lo que hemos conocido como teoría del derrame.
La teoría del derrame tiene dos versiones una se pude señalar como neoliberal, aquella que nos bendecía con las bondades del primer mundo, donde el derrame de la copa, llegaba de la mano de inversiones extranjeras previo a las ventajas que se les otorgaba, en el sector financiero y el sector de servicios, que transformando e incrementado los consumos de los sectores con mayores ingresos, devenían en algún tipo de trabajo para quienes no lo tenían.
Pero hay una “nueva” teoría del derrame; no tan nueva si consideramos que sus postulados se corresponden con la visión desarrollista del frondizismo en argentina, o a la Alianza para el Progreso impulsada por sectores liberales en EEUU.  Es la de recibir inversiones directas de las multinacionales, las cuales desarrollarían la pequeña y mediana empresa y algún día tendrían trabajo o mejores ingresos los argentinos que aún se consideran “excluidos”.
En ambos casos, los actores políticos son siempre las grandes corporaciones, más allá que el gobierno mantenga importantes niveles de autonomía en el estado, el mercado es controlado por los sectores dominantes; en esto Perón, era lapidario, al mercado o lo controla el estado en beneficio del pueblo o lo hacen las corporaciones en beneficio propio, cuando ocurre esto último, requiere de legitimidad política para que el argentino, que no puede producir sus medios de vida, mantenga la expectativa de que algún día gozará de ese derecho.
Que el proceso de acumulación este anclado en la economía real, no significa que el capital está al servicio de la economía y esta al servicio del hombre, única manera de integrar a nuestros compatriotas en un orden de justicia e igualdad. Menos cuando las corporaciones tienen estrategias globales de acumulación y demandas globales para abastecer, intentando mantener constante su tasa de ganancia. Poco les importa si el conjunto de nuestros compatriotas pueden acceder a los bienes que producen.
El pensamiento que le asigna a las corporaciones la capacidad de mover la economía, desconoce que lo único que genera riqueza es el trabajo y si bien el gerenciamiento empresarial es necesario, ello por si mismo o las utilidades reinvertidas, no generan nada, sin la presencia de los trabajadores.
Un argentino puede estar incluido en el proceso productivo, pero no estará integrado a un proyecto de país, en tanto sus derechos básicos y con ellos los grados de libertad que requiere para su realización no pueda ejercerlos; el que no posee vivienda, un sistema de salud integral, el acceso al conocimiento igualitario, está incluido en la producción de utilidades, para quien organiza el proceso productivo y apropia la riqueza que el incluido produce.
 Es evidente que vivimos un cambio de época, de pronósticos inciertos; como también de una formidable ausencia de debate, sobre la crisis estructural del capitalismo; no han sido las decisiones políticas las que produjeron esta crisis; sino el desarrollo de fuerzas productivas desde un nuevo patrón tecnológico, las que estructuraron un modelo de acumulación, con decisiones situadas en un centro de rotación mundial del capital, (Wall Street), si hoy el stock de moneda, expresa cuatro veces la economía real, es porque en las sucesivas emisiones, consideraban que los valores a futuro de la economía real ajustarían la emisión, el problema es que la caída de la tasa de ganancia demuestra lo contrario y que no se puede sustentar gasto publico indefinidamente como lo hace EEUU.
Ahora frente a esta crisis, también hay dos caminos; reconocer al capitalismo y la libertad de mercado como productor de un orden social de justicia e igualdad, y por consiguiente tratar de sortear la crisis, o considerar que el sistema capitalista y la libertad de mercado tienen una finalidad antagónica a la condición humana. Es algo tan sencillo como legitimar la propiedad y las utilidades que producen el conjunto de los argentinos, desde la asignación sobre ellas, que realiza el mercado, o considerar que la propiedad y los excedentes, cumplen un función social, esto último tiene que ver más con el peronismo.
Escuchamos muchas veces imputar al Consenso de Washington, el resultado de la crisis, sería bueno considerar  que de los 10 puntos que postula, Argentina prácticamente cumple con todos, (salvo por las empresas reestatizadas ante la deserción o incumplimiento del sector privado), sinembargo no está en crisis. Como también en la época de Menem se aplicó el Consenso de Washington, salvo el punto 5, que recomienda un tipo de cambio competitivo. Descartado esto, es mejor orientar el análisis de la crisis a los niveles de acumulación de las corporaciones y la imposibilidad de valorizar el capital, en sociedades con consumos hipersatisfechos como las del norte.
Hay suficientes marcos teóricos, que dan cuenta de los nuevos paradigmas, y de la imposibilidad de sustentar una hegemonía imperialista desde la rotación global del capital conducida por el lobby de Wall Street. Los pueblos no admiten que se reduzcan sus grados de libertad, cuando existen condiciones materiales para garantizar los derechos básicos que la sustenta, no se puede seguir construyendo legitimidad que justifique la injusticia social y la desigualdad, en las sociedades del norte; como tampoco las políticas asistenciales en nuestra América, podrán sostener durante mucho tiempo, la desigualdad que produce el capitalismo.
En nuestro país para lograr la integración de los ciudadanos en un proyecto de Nación, se necesita al igual que lo hizo Perón, reconocer en el interés de los trabajadores, los intereses nacionales; no se pude hablar de integración hasta no alcanzar una matriz distributiva de la riqueza, que garantice, vivienda, salud, educación y pleno empleo, por lo que la paritaria puede ser un instrumento avanzado en relación a los noventa, pero no deja de ser insuficiente, fundamentalmente, porque los precios de los bienes y servicios están dolarizados y los salarios pesificados.
Es un error de Moyano, demandar la participación en el incremental anual de ganancias, (con mucha suerte en algunas empresas sería el 1% de las utilidades a distribuir entre los trabajadores), aún cuando la Constitución lo garantice y en el Congreso se hagan los idiotas con el tratamiento de esta ley. Moyano debiera reclamar precios para el salario y jornada laboral, iguales a los países centrales, ya que los empresarios dolarizaron los precios del consumo popular. Por otra parte la distribución de ganancias con el concepto de la ley, es reafirmar la teoría del derrame.
Otra cosa sería distribuir utilidades, como reconocimiento a la riqueza que ha generado el trabajo, hacerlo desde un proyecto de país que nos integra, y no como elemento alienador de los trabajadores, reconociéndole a la corporación la calidad de sujeto político, que produce los medios materiales para realizar la vida de los compatriotas.
La única manera de corregir la dispersión en el salario, (elemento que desencadena las luchas por el encuadramiento gremial), y el trabajo no registrado, es con pleno empleo, pero para ello se debe planificar una economía destinada a los consumos populares insatisfechos, de poco nos va a servir una planta de Ford, si la mayoría de los argentinos, no son los destinatarios de lo que produce esa planta. Sería lamentable creer que el interés de los argentinos es coincidente con los intereses de Ford.
 En esto no está demás reiterar que las leyes firmadas por Videla y Martinez de Hoz, son antagónicas a un modelo de integración de nuestros compatriotas en un proyecto de Nación; pueden ser positivas las inversiones directas, pero los dólares que hay en el Banco Central, son el resultado del trabajo y el ahorro argentino; si se desea un fuerte impulso en las productividades y las escalas, no se puede dejar a los bancos, que manejen a su antojo el ahorro del conjunto de los argentinos, o si se desea fortalecer el mercado interno, es una aberración que el crédito con moneda plástica supere el 40%; tampoco es razonable que el estado no cuente con un Banco Central que cumpla la función de instrumento financiero, para nuestra economía, y que solamente pueda actuar cuando posee reservas de libre disponibilidad, en la práctica es una convertibilidad encubierta.
Centralmente la integración a diferencia de la inclusión considera que el hombre es la medida de todas las cosas; el sentido utilitarista del capitalismo puede incluir en el proceso a un compatriota, lo que no puede hacer es integrarlo como ser creativo en el proceso histórico.

jueves, 17 de noviembre de 2011

PENSARSE Y SENTIRSE MILITNATE


de Gallego Fernández, el jueves, 17 de noviembre de 2011, 3:59
EL MILITANTE Y SU CONTEXTO
DESDE UNA PERSPECTIVA LIBERADORA
La creciente politización, merece algunas reflexiones sobre la tarea del militante, el rol que desempeña en las estructuras políticas y en la sociedad. Definirse militante, es interrogarse sobre nuestra visión de la historia, de los procesos políticos, la idea del bienestar general y la política como ética. 
Para los militantes peronistas, que sienten y apropian al peronismo en términos revolucionarios y liberadores, es bucear en el significado de lealtad, en el compromiso con la patria, en la realización de una sociedad construida por el hombre de manera consciente, destinada a brindar las condiciones para su realización y la felicidad de sus compatriotas.
El militante revolucionario es soldado de una causa noble, en términos del Che es el peldaño más alto de la condición humana, su lucha tiene como destino clausurar las estructuras sociales de dominación e injusticia, transformar las instituciones en que se asientan, y construir un hombre nuevo, que orienta su conducta por valores solidarios y humanistas.
Los contextos tienen determinaciones sobre el militante revolucionario, no es lo mismo la lucha por la liberación en un régimen dictatorial, que en una democracia liberal, pero aún así, el militante es de carne y hueso como cualquier mortal, ama, forma una familia, tiene hijos, come, necesita un techo, se viste. Es irremediable, que tanto en la clandestinidad, como en las democracias liberales, deba procurar sus medios de existencia; en las dos situaciones, el pensamiento político y la acción política, jamás puede estar condicionado, por el acceso a sus medios materiales de vida, reduciría su vocación militante a una relación laboral, traicionaría su razón de ser.
Centralmente el militante es un hombre de acción, el sabe que en la ejecución, es donde se consuma el hecho político, donde se alteran las relaciones de poder, donde procesa su liderazgo; su ámbito orgánico es vital; en él, se nutre con el debate, es donde su opinión construye el marco estratégico para intervenir en el proceso histórico, se formula los objetivos y el plan político que lo vincula a la sociedad, se proyectan los escenarios que expresan los intereses populares y los conecten al estado, para demandar decisiones políticas, o para fortalecer decisiones de gobierno.
El militante revolucionario, tiene la enorme presión de convivir con un sistema que aborrece, la suficiente paciencia para observarlo, la decisión para construir las herramientas, que permitan, golpear con el pueblo a la oligarquía, dañarla y avanzar; la eterna constancia de recomenzar mil veces, porque los contextos se lo demandan. No hace carrera política, ello es antagónico a las aspiraciones colectivas, está en el lugar donde mejor sirve a los intereses de su pueblo.
Es solidario con quien padece una injusticia, pero jamás pierde de vista que las injusticias no se resuelven de a una; que la política y los hechos políticos, son los que erradican la injusticia social. Tampoco confunde su organización con la revolución, sabe que es una herramienta, no milita para la orga, sino para el pueblo.  Por lo que, difícilmente se quede mucho tiempo en una estructura política que no debate ni tiene política, para las demandas populares, ni combate a las clases dominantes.
Alimenta su identidad en la historia de la patria, se hace cargo de ella, porque sabe que los pueblos siempre retoman la historia en el lugar donde la dejaron, acrecienta su experiencia con ella, observa las relaciones de poder en los momentos históricos decisivos, como se construyen y difunden marcos ideológicos antagónicos, como se condensan esos intereses hacia dentro del estado, se transforman y crean instituciones que responden a ellos.
También recurre a su propia memoria histórica, su registro militante le permite discernir, los grados de coherencia ideológica, de él, y de sus pares; los intentos honestos, de las abyecciones más hipócritas; los que se juegan frente a la injusticia, de los indiferentes ante el que sufre. El sabe que no es juez, que solamente el pueblo puede juzgar; tiene absoluta certeza de los compañeros con los que caminará toda la vida, y de los otros, que nunca están cuando el pueblo los necesita.
El militante, por sobre todas las cosas, comprende al pueblo, jamás reniega de su voluntad. Aún cuando la mayoría adore el becerro de oro; aplauda la convertibilidad; le reconozca a la peor de las dictaduras, signos de humanidad y soberanía; o confunda el negocio sojero, con agricultura familiar; el ama al pueblo; el sabe que cuando el enemigo lo derrota, esos son los resultados. También sabe, que los pueblos al igual que el agua, siempre retoman su cauce, en el punto donde los detuvieron. No contraría la voz del pueblo, guarda silencio, abre interrogantes, y aún en la peor de las situaciones, en los momentos donde nadie cree en la verdad que atesora como militante, (su pensamiento político – ideológico), sigue ahí, marchando con su pueblo, se mimetiza y lo conduce en la reivindicaciones, que despiertan solidaridades.
No guarda lealtades para nadie, solamente es leal con las causas populares, con los liderazgos que expresan esos intereses, enfrentando a quienes someten al pueblo; no admite justificaciones que dañen la patria, porque sería tolerar una agresión a la condición humana.
El militante escapa a la lógica del psicoanálisis burgués, su pulsión de vida es el afecto de los compatriotas, su deseo, es la libertad para hacer la historia colectivamente; para reafirmar en la dignidad del otro, su propia condición humana; para sentir la injusticia ajena, como propia, porque daña, aquello que lo hace humano.
No participa de las prácticas que humillan al pueblo, sabe que un compatriota sistemáticamente humillado, es un hombre derrotado; la historia le demuestra, que los pueblos se liberan organizándose y movilizándose; con pasión, con fervor, con el corazón,  con fanatismo, por los sueños de felicidad compartidos en un destino común. Es un insulto a su condición de militante, toda política que tenga por objeto comprar voluntades, utilizando las necesidades del pueblo.  Puede vincularse de mil formas con el pueblo, pero sólo admite a su lado las voluntades, que libremente y como iguales, comparten con él, un proyecto liberador.
Conoce todas las prácticas liberales, acepta la competencia electoral, donde el resultado expresa la voluntad popular,  y su nivel de conciencia; sabe que no se procesan liderazgos por el compromiso con demandas populares, sino que se ofertan candidatos como productos de consumo, desde aparatos plebiscitarios financiados por sectores antagónicos al pueblo; tiene certeza de su vulnerabilidad.  Pero también sabe, que para ganar una elección con tiza y carbón, es necesario un 17 de octubre, un hecho colectivo, el subsuelo de la patria sublevada; y ello debe traducirlo en las coordenadas del presente, en políticas de masas donde el pueblo apropie el estado como el instrumento que produce un orden de justicia y felicidad. Luego será inútil la oferta del producto electoral, el pueblo ya sabe de qué se trata.
A todos los compañeros con los que los que comparto estas reflexiones y nuestra militancia, celebremos nuestro día, nuestra eterna rebeldía, nuestra voluntad inquebrantable de vencer a la oligarquía y al imperialismo, nuestro amor al pueblo y a la patria, rindamos siempre un eterno homenaje al día que triunfó “el luche y vuelve”, esa epopeya que construyo la militancia.