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jueves, 23 de junio de 2011

Por qué Abal Medina debe ser el vice, por Nicolás Bondarovsky

Por qué Abal Medina debe ser el vice, por Nicolás Bondarovsky

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Kirchnerismo
Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Es muy difícil tomarse la atribución de hablar por el pueblo (peronista-kirchnerista), sin embargo el deseo siempre prevalece. Cristina Fernández de Kirchner ha escuchado la voz del pueblo al dejar en claro que “sabía lo que tenía que hacer desde el 28 de octubre”. Esa definición muestra, por si quedaba duda alguna, el compromiso irrenunciable que tiene como militante del campo nacional y popular.
Otra de las frases más resonantes del discurso de ayer fue “mi rol es ser un puente entre las viejas y nuevas generaciones”. Una línea muy contundente, de la cual se puede desprender el análisis de por qué Juan Manuel Abal Medina tiene que ser el compañero de fórmula para las próximas elecciones de octubre.
Con la experiencia del inefable Julio Cobos a cuestas, desde las entrañas del movimiento suenan las voces que afirman que el próximo vicepresidente tiene que contar con uno de los valores más preciados: la lealtad.
Abal Medina tiene una gran trayectoria dentro del kirchnerismo y fue la mano derecha de Néstor Kirchner durante los seis meses que presidió la Unasur.
Desde el inicio de su mandato, Kirchner promovió la incorporación de la militancia juvenil a su proyecto, la institucionalización de nuevas políticas de juventud y la masificación de la participación de los pibes en el proceso de transformaciones que estaba poniendo en marcha. Sin dudas se trata de una referencia de la nueva militancia.
Tanto el gabinete del Gobierno Nacional, como el armado político, están compuestos por numerosos dirigentes que provienen de la militancia juvenil de los años 60 y 70 y este no es un dato menor. En el período que va del año 1955 al año 1976, la juventud argentina alcanzó la mayor gravitación en la política nacional que se haya visto durante todo el siglo XX.
Kirchner también avanzaría incorporando a jóvenes en la gestión y la política electoral. La integración de Juan Manuel Abal Medina como miembro de la Jefatura de Gabinete fue uno de los primeros indicios.
La desaparición física de Néstor Kirchner planteó un escenario inesperado, porque la juventud, sin proponérselo, se transformó en un actor protagónico en esa despedida popular. En esos días, Abal Medina escribió: “Tuve la suerte de compartir con Néstor Kirchner los últimos meses de su vida. Luego de militar apasionadamente detrás de su liderazgo durante muchos años, pude estar a su lado en sus últimas epopeyas y conocer así íntimamente a alguien maravilloso, que con una voluntad insuperable era capaz de transformar la realidad más compleja con la misma sencillez que el resto de los mortales damos vuelta la página de un libro.
“Supe desde el principio que él no conocía el término ‘imposible’, que no había nada lo suficientemente difícil o desafiante para que Néstor no creyese que la voluntad bastaba para alcanzarlo. Estando a su lado, si él te decía que había que derogar la ley de gravedad, uno no dudaba de que en poco tiempo las cosas caerían para arriba. La impunidad de los represores, la Corte Suprema menemista, el ALCA, la desocupación, el FMI, la crisis entre Venezuela y Colombia, la decadencia económica argentina y tantas otras cosas se derrumbaron como castillos de naipes frente a su magia transformadora”.
El compañero Abal Medina tiene 43 años, una larga militancia dentro del campo nacional y popular, investigador del CONICET, docente de grado y posgrado en la Universidad de Buenos Aires, la Universidad de San Martín y la Universidad de San Andrés, es politólogo de la Universidad de Buenos Aires (Diploma de Honor), Magíster en Ciencia Política de la Fundación Banco Patricios y se había recibido como Doctor en Ciencia Política de FLACSO (México-Georgetown) con una tesis avalada por el prestigioso Guillermo O Donnell.
Además, una historial familiar muy enmarcada con los procesos históricos que marcaron a la Argentina. De sus tíos, que son seis, uno, Fernando fue cofundador y primer jefe de Montoneros junto a Gustavo Ramus y otro, Pablo, actualmente, orienta los fondos internacionales que aportan al desarrollo de muchos de los planes estratégicos de obras públicas del gobierno nacional, como el de la construcción de las mil escuelas públicas entregadas durante estos últimos ocho años. Su padre, fue delegado personal de Perón, que acompañó su retorno el 17 de noviembre de 1972.
Desde la época del General Perón, se ha hablado de la necesidad de un trasvasamiento generacional. Una necesidad insoslayable de mantener el estado juvenil del Movimiento. En la tercera parte, Trasvasamiento, organización y socialismo nacional, se describe “Es indudable que esto da un derecho a la juventud, es el derecho de intervenir en el quehacer actual, preparando el cambio generacional. Sino los movimientos envejecen y mueren; lo que se trata es, precisamente, de hacer ese cambio generacional a fin de que se remoce el movimiento, se perfeccione y se adapte a las nuevas etapas. Claro, cada una de estas etapas lleva un largo, un largo recorrido en la historia, y los mismos hombres difícilmente llegan. Entonces esa preparación, diremos así, para las nuevas generaciones es lo que hemos llamado nosotros el trasvasamiento. Es decir, que es necesario ir preparando los dirigentes, porque las masas evolucionan solas y cuando están imbuidas de una ideología y puestas en marcha por una doctrina, las masas continúan, pero los dirigentes son los que deben ir evolucionando en sí, y preparándose para nuevas circunstancias”. Esto es lo que ha hecho Néstor con Abal Medina, como buen estadista, lo preparó para lo que se venía.
El compañero Abal Medina encarna lo dicho por Cristina ayer, lo escrito por Perón y cuenta con la preparación de uno de los mejores cuadros políticos que tuvo la Argentina: Néstor Kirchner. Además, las agrupaciones juveniles ven en él la continuación del modelo kirchnerista, algo sumamente importante para la próxima batalla, que será el 2015.
El deseo del escriba es que Cristina escuche nuevamente la voz del pueblo y lo elija como compañero de fórmula. Todo lo escrito anteriormente es más que suficiente para que eso suceda, pero lo más importante se debe a que si esto sucede, el compañero Abal Medina nunca va a sacar los pies del plato cuando las cosas se pongan difíciles.
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