miércoles, 21 de marzo de 2012
EL MOVIL DE UN CRIMEN; LAS RAZONES ÚLTIMAS DEL GENOCIDIO
de Gallego Fernández, el miércoles, 21 de marzo de 2012 a la(s) 0:19 ·
Cientos de veces hemos escuchado en el discurso de la clase política a los organismos de DDHH y otras organizaciones sociales y sectoriales, que la dictadura: “implantó a sangre y fuego un modelo económico”; quedó encerrado en los ámbitos académicos la explicación del modelo, y el emergente de los grupos económicos como espacios de diversificación de “inversiones”; una sutil forma de expresar, como se resolvió la contradicción entre los apellidos ilustres del sector terrateniente, con las corporaciones industriales.
Ese plan económico fue el móvil del crimen, necesariamente requirió de un consenso político previo, construido por la cúpula del poder económico, y los partidos que luego participaron de ese régimen; fue concebido, para desterrar todo vestigio de poder popular, mediante el terrorismo ejercido desde el estado por las FFAA. Ejecutar un genocidio a esa escala, no es producto de la improvisación de unos cuantos generales trasnochados, ni se asienta exclusivamente en la fuerza bélica.
Había que instrumentar una solución final a las fuerzas revolucionarias y combativas, que había desatado el peronismo; donde el antecedente de 18 años de proscripción y de intervalos democráticos, (Frondizi – Illia), no pudieron clausurar al peronismo como herramienta política de las grandes mayorías. Los esquemas de la democracia liberal representativa, eran “odres viejos”, para contener la formidable organización popular, y los niveles de conciencia alcanzados por las grandes mayorías, pujaban en realizar la historia de manera consciente, entendiendo al estado y lo político, como instrumentos transformadores para alcanzar la felicidad.
No hay duda que la decisión de matar, fue tomada por la oligarquía y que estaba fundada en la experiencia de dos décadas de lucha, donde la cúpula del poder económico no pudo instalar un régimen que legitimara sus intereses particulares, como interés general del pueblo.
No fue la inteligencia del ejército, la que armó las listas de compañeros en el sector agrario o en las grandes empresas, fueron los gerentes de las corporaciones, y los terratenientes, quienes señalaron a los cuadros político-gremiales o sectoriales, para que las FFAA incauten sus cuerpos y los hagan desaparecer. Fue el terror permanente y la aniquilación de todos los derechos laborales y la militarización del territorio, las medidas de disciplinamiento, que bajo el rotulo del libre mercado, perpetraron uno de los mayores saqueos a nuestro pueblo.
Es esa oligarquía, la que se corre prudentemente de la aventura de Malvinas, y se coloca como victima de la dictadura; la que le transfiere 10 mil millones de dólares de las deudas de sus empresas, al pueblo argentino; la que cerrará filas con Alfonsín en el festival de contratos y endeudamiento del estado, hasta que quiebran el estado y desatan la hiperinflación del 89; la misma que en sociedad con las multinacionales se apropia por dos monedas de las empresas del Estado y los recursos naturales; es la misma que durante todo este tiempo fugó el botín del saqueo al pueblo hacia el exterior, dejándonos pagares de la deuda externa; la que diseña la devaluación del 2002, sin afectar en nada sus intereses, saqueando nuevamente a nuestro pueblo.
No sólo son quienes tomaron la decisión de aniquilar a nuestros compañeros; centralmente son los que llevaron adelante el segundo genocidio en la Argentina; el genocidio social en la década de los noventa. Poseen una extraordinaria habilidad, para cooptar las estructuras políticas liberales, y legitimar desde los medios masivos de comunicación, sus intereses particulares, son los administradores de todas las crisis en beneficio propio.
Es una fantasía absoluta y un error irreparable, incorporarlos al discurso político como actores centrales de nuestro desarrollo; si pudimos salir del infierno del 2002; no fue por ellos, ni por las inversiones extranjeras, ni por la repatriación de capitales; sino por la riqueza que generaron los trabajadores argentinos, de la cual, una parte considerable, se transformaron en inversiones de las corporaciones.
Son estas corporaciones las que controlan el mercado, los formadores de precios, los que vuelven a saquearnos y extorsionarnos mediante las prácticas monopólicas, responsabilizando a los trabajadores de la evolución de precios, las que tienen utilidades obscenas en sus balances y demandan seguridad jurídica, las que fugaron del país en cuatro años 40 mil millones de dólares, producto del ahorro de los argentinos.
No se puede honrar a nuestros compañeros, si tan sólo se juzga a los sicarios, la memoria deber ser completa e incluir el sentido de su lucha contra la oligarquía; la verdad no puede ser fragmentada, es la totalidad histórica de la lucha de nuestro pueblo, contra las minorías opresoras; y la justicia es construir una sociedad igualitaria en un proceso liberador; este y no otro, es el homenaje que debiéramos rendir, al amor que nos brindaron los compañeros caídos en la lucha por la liberación.
PUEBLO O CORPORACIONES
MOVIMIENTO DE LIBERACION CARLOS MUGICA
24/03/2012 – 17 y 30 hs. concentramos en 9 de Julio y Av. De Mayo
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