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viernes, 18 de febrero de 2011

NEOLIBERALISNO

NEOLIBERALISMO- Glasy Pereira-

de Glasy Pereira, el Martes, 15 de febrero de 2011 a las 11:12

Hablamos sobre el neoliberalismo, ¿qué es el neoliberalismo?.
 No es un hecho de la naturaleza ni un devenir estructuralmente inexorable de la historia. Es un modelo en el doble sentido en que suele usarse esta palabra. Supone no sólo una esquematización simplificada teóricamente acerca del correcto funcionamiento del sistema económico, sino también una propuesta impregnada de un sistema de valores, acompañada por políticas específicas para modificar la situación imperante y construir una realidad diferente de la preexistente.
 Desde principios de los 80’, con la llegada al poder de Margaret Thatcher y Ronal Reagan,  se desarrolló un programa neoliberal-conservador que impulsó un proyecto de sociedad integral y mundial, un intento de homogeneización global. El neoliberalismo conformó un programa cuya difusión y expansión mundial fue impulsada por los Estados del capitalismo avanzado, sobre todo, por los Estados Unidos. Lo hicieron por la doble vía de la acción individual de los Estados y por medio de las instituciones económico-financieras multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Estas instituciones se convirtieron en la herramienta fundamental para la imposición de los ajustes estructurales, primero en el sur y luego en el ex bloque soviético.
 Un rasgo característico del neoliberalismo ha sido la liberación de los mercados a nivel mundial. Promueve así un modelo específico de globalización económica. Lo que conocemos en la actualidad es el modelo particular de la globalización neoliberal, homogeneizadora, iluminada por el “pensamiento único”.
 La Unión Europea no es todavía una sociedad plenamente neoliberal, aunque sí lo es el pensamiento y el poder político-económico dominante; dadas las barreras sociales que existen y la inercia de instituciones fuertes y populares, la Unión Europea sigue siendo una sociedad mixta.
En los llamados países emergentes, el neoliberalismo domina mucho más que en Europa a sus respectivas sociedades. La pérdida de soberanía estatal es mucho más acentuada en los Estados con fuerte endeudamiento externo, donde tanto los grandes especuladores financieros como las agencias multilaterales adquieren poder de decisión política en los planes de ajuste, la globalización del pensamiento tiende a convertir al modelo socioeconómico propio del neoliberalismo en una propuesta universal.
La creencia de que el neoliberalismo es universal y universalmente bueno ha servido para que sus sostenedores justificaran tanto el desmantelamiento de las tibias conquistas sociales de América Latina como el aprovechamiento del estado de necesidad de las superpobladas China e India. El resultado ha sido la globalización de una sociedad dual, con una minoría (de centenares de millones de personas) rica, derrochadora y contaminante, y una mayoría (de miles de millones de personas) proveedora de mano de obra barata basada en el subconsumo o simplemente marginada del sistema económico.
Esto ha llevado a que la política económica se convirtiera en una guerra de competitividad basada en el dumping social, que erosiona también los sólidos Estados de Bienestar de Europa, a la vez que esta misma dinámica, en los Estados Unidos, ha incrementado significativamente la desigualdad social interna durante los últimos años.
Respecto a los pobres del mundo y en particular a lo que más nos toca, todas las estadísticas conocidas sobre la evolución de la pobreza en América Latina durante las últimas dos décadas, como consecuencia del modelo neoliberal, son más que elocuentes.
Las consecuencias de la sociedad dual en el ámbito mundial son nada  más y nada menos que una catástrofe humanitaria para los miles de millones de excluidos o incluidos en niveles de subconsumo. Pero además, implica la irritante coexistencia de los llamados ganadores del modelo, convertidos por fuerza en ostentosos súper consumistas.
Compañeros, hoy más que nunca es imprescindible una prudencia elemental sobre el futuro, partiendo de las evidencias pasadas y presentes. Aún cabe  esperar nuevas y peligrosas tensiones mundiales en la configuración económica, social e institucional con riesgos que no querríamos ni siquiera imaginar.
Argentina y Brasil están en condiciones de favorecer el avance en la integración de toda Sudamérica a partir del MERCOSUR. Pueden realizar un aporte importante en el desarrollo de un nuevo orden internacional. Un fuerte y fraternal abrazo. Glasy.

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