EL ROL POLITICO DEL MOVIMIENTO OBRERO Y MOYANO
de Gallego Fernández, el Viernes, 18 de marzo de 2011 a las 17:45
Sin un análisis contextual, de la situación que determina el paro de camioneros, podemos introducirnos en debates que se tornan en posturas antagónicas, y que solamente benefician a los intereses oligárquicos y sus expresiones políticas.
La primer consideración que debemos tener presente, es la incapacidad de la oligarquía para construir un liderazgo político que legitime sus intereses, y garantice un diseño donde se clausuren las demandas y la movilización popular.
La valorización de la política, como escenario donde se recrean las condiciones de vida de los argentinos, es el estadío de una conciencia mayoritaria en nuestro pueblo, altamente peligrosa para los intereses de las minorías, y su estrategia de construir un liderazgo, desde la legitimidad del kirchnerismo, que responda a sus intereses, y al orden institucional que desean establecer, con posterioridad al 2015.
Tanto la cúpula del poder económico, como las embajadas de los países con pretensiones hegemónicas, dejaron atrás la expectativa de que los radicales, y el pro-peronismo liberal, puedan acceder al control del Estado, para imponer una dinámica institucional en sintonía con sus estrategias.
Presuponer que la intervención de los suizos, no responde a una operación política, tiene una carga de ingenuidad muy peligrosa; como también la cancillería debiera explicarnos, porque la solicitud de informes basada en un artículo periodístico tiene seriedad, para darle curso a la justicia, sobre causas que no tienen vinculación alguna con el tema.
La operación política está destinada a debilitar a Moyano, pero trasciende la cuestión del posicionamiento político de los dirigentes sindicales en la competencia electoral del 2011; esta orientada a debilitar las propuestas sobre profundización del modelo, que expresaron varios hombres de la CGT (a) La reforma financiera; b) La reforma del Banco Central y c) La participación en las ganancias de los trabajadores).
Con posterioridad a este contexto se pueden analizar las decisiones de la CGT, del gremio de Camioneros, como también su práctica política y sindical; pero ello debe encuadrarse en el marco general de disputa, que mantenemos con los sectores dominantes.
Desde la CGT, debieran tener presente este contexto, y por sobre todas las cosas, que los intereses de los trabajadores, poco tienen que ver con los procesamientos de Zanola, el Momo o Pedraza; el comunicado emitido por la central, ante el procesamiento de Venegas, es el que ha legitimado la actual operación política y deslegitima el paro. Es en este punto, donde el paro afecta al gobierno.
Es un error fatal, abordar el tema, como un enfrentamiento entre Cristina y Moyano; el paro debe tomar un sentido superador, y la única manera de alcanzar este objetivo, es expresar la voluntad de profundizar el modelo con una agenda, en sintonía con los intereses populares para el período 2011-2015. De esta forma se logra neutralizar la operación política e interpelar a la oposición, funcional a los intereses dominantes.
Si desde el Frente para la Victoria, no somos capaces de enunciar políticas, donde el interés de los trabajadores, expresen, el interés general de la sociedad, gran parte de nuestro pueblo quedará atrapado en falsas contradicciones, que serán utilizados para construir consensos que legitimen los intereses de las minorías. En ello los dirigentes del Movimiento Obrero deben comprender, que la mejor manera de legitimar y neutralizar los ataques a sus liderazgos, no ha de ser defendiendo un dirigente, sino disputando el poder a los sectores dominantes desde el interés de los trabajadores.
Es un error brutal, para quienes brindan apoyo a este proceso, considerar, que si se debilita el liderazgo de la CGT, le brindan mayor autonomía al gobierno, por el contrario, ello es ampliar el margen de maniobra de las corporaciones hacia dentro del estado y fortalecer los liderazgos de todos aquellos, que se estaban yendo antes de la muerte de Néstor.
El Movimiento Obrero, tiene el rol político de defender este proceso popular y profundizar sobre las transformaciones que requieren las demandas populares, en el dispositivo de poder de los sectores populares, su protagonismo es determinante, como también lo es a la hora de sustentar decisiones de gobierno que atienden los intereses del pueblo.
En el calor de los debates, estará presente la construcción política del Movimiento Obrero, la práctica sindical, etc.; en esto, la crítica debe ser precisa, y no caer en la ingenuidad de las generalizaciones, que descalifican al conjunto de las representaciones sindicales, o quedar atrapados en el laberinto del liberalismo que pretende negarles una visión política e ideológica, para que no puedan expresar el interés de los trabajadores, como interés general de la sociedad.
La inmensa mayoría de los militantes que integran este proyecto, son portadores de una voluntad transformadora, necesitan de liderazgos que los expresen de manera monolítica frente a los sectores dominantes, sería imperdonable que quedasemos limitados a debates, que benefician a la oligarquía, si esto es así, seguramente triunfarán las corporaciones y no el pueblo.
La primer consideración que debemos tener presente, es la incapacidad de la oligarquía para construir un liderazgo político que legitime sus intereses, y garantice un diseño donde se clausuren las demandas y la movilización popular.
La valorización de la política, como escenario donde se recrean las condiciones de vida de los argentinos, es el estadío de una conciencia mayoritaria en nuestro pueblo, altamente peligrosa para los intereses de las minorías, y su estrategia de construir un liderazgo, desde la legitimidad del kirchnerismo, que responda a sus intereses, y al orden institucional que desean establecer, con posterioridad al 2015.
Tanto la cúpula del poder económico, como las embajadas de los países con pretensiones hegemónicas, dejaron atrás la expectativa de que los radicales, y el pro-peronismo liberal, puedan acceder al control del Estado, para imponer una dinámica institucional en sintonía con sus estrategias.
Presuponer que la intervención de los suizos, no responde a una operación política, tiene una carga de ingenuidad muy peligrosa; como también la cancillería debiera explicarnos, porque la solicitud de informes basada en un artículo periodístico tiene seriedad, para darle curso a la justicia, sobre causas que no tienen vinculación alguna con el tema.
La operación política está destinada a debilitar a Moyano, pero trasciende la cuestión del posicionamiento político de los dirigentes sindicales en la competencia electoral del 2011; esta orientada a debilitar las propuestas sobre profundización del modelo, que expresaron varios hombres de la CGT (a) La reforma financiera; b) La reforma del Banco Central y c) La participación en las ganancias de los trabajadores).
Con posterioridad a este contexto se pueden analizar las decisiones de la CGT, del gremio de Camioneros, como también su práctica política y sindical; pero ello debe encuadrarse en el marco general de disputa, que mantenemos con los sectores dominantes.
Desde la CGT, debieran tener presente este contexto, y por sobre todas las cosas, que los intereses de los trabajadores, poco tienen que ver con los procesamientos de Zanola, el Momo o Pedraza; el comunicado emitido por la central, ante el procesamiento de Venegas, es el que ha legitimado la actual operación política y deslegitima el paro. Es en este punto, donde el paro afecta al gobierno.
Es un error fatal, abordar el tema, como un enfrentamiento entre Cristina y Moyano; el paro debe tomar un sentido superador, y la única manera de alcanzar este objetivo, es expresar la voluntad de profundizar el modelo con una agenda, en sintonía con los intereses populares para el período 2011-2015. De esta forma se logra neutralizar la operación política e interpelar a la oposición, funcional a los intereses dominantes.
Si desde el Frente para la Victoria, no somos capaces de enunciar políticas, donde el interés de los trabajadores, expresen, el interés general de la sociedad, gran parte de nuestro pueblo quedará atrapado en falsas contradicciones, que serán utilizados para construir consensos que legitimen los intereses de las minorías. En ello los dirigentes del Movimiento Obrero deben comprender, que la mejor manera de legitimar y neutralizar los ataques a sus liderazgos, no ha de ser defendiendo un dirigente, sino disputando el poder a los sectores dominantes desde el interés de los trabajadores.
Es un error brutal, para quienes brindan apoyo a este proceso, considerar, que si se debilita el liderazgo de la CGT, le brindan mayor autonomía al gobierno, por el contrario, ello es ampliar el margen de maniobra de las corporaciones hacia dentro del estado y fortalecer los liderazgos de todos aquellos, que se estaban yendo antes de la muerte de Néstor.
El Movimiento Obrero, tiene el rol político de defender este proceso popular y profundizar sobre las transformaciones que requieren las demandas populares, en el dispositivo de poder de los sectores populares, su protagonismo es determinante, como también lo es a la hora de sustentar decisiones de gobierno que atienden los intereses del pueblo.
En el calor de los debates, estará presente la construcción política del Movimiento Obrero, la práctica sindical, etc.; en esto, la crítica debe ser precisa, y no caer en la ingenuidad de las generalizaciones, que descalifican al conjunto de las representaciones sindicales, o quedar atrapados en el laberinto del liberalismo que pretende negarles una visión política e ideológica, para que no puedan expresar el interés de los trabajadores, como interés general de la sociedad.
La inmensa mayoría de los militantes que integran este proyecto, son portadores de una voluntad transformadora, necesitan de liderazgos que los expresen de manera monolítica frente a los sectores dominantes, sería imperdonable que quedasemos limitados a debates, que benefician a la oligarquía, si esto es así, seguramente triunfarán las corporaciones y no el pueblo.

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